T.O.C. Trastorno obsesivo compulsivo los tres desafíos

I.- Llegar a estar decidido a vencer tu problema
Debes decidir que éste es el momento oportuno para realizar los cambios necesarios para vencer tus síntomas obsesivos. Primero, debes creer que tienes derecho a estar bien. Estos síntomas te ha perturbado y se han entrometido en tu vida durante mucho tiempo. Por lo tanto, estás dispuesto a hacer lo que sea para rehacer tu vida.

Segundo, necesitas creer que puedes superar tu problema. Recuerda que esto es posible, que tú puedes cambiar.

Liberarse de las conductas problemáticas e intentar comportamientos nuevos requerirá fe en la terapia y mucho valor. Tu determinación te ayudará a resistir las dudas, incertidumbres y molestias a corto plazo con el propósito de curarte.

II. Llegar a tomar conciencia de que tus preocupaciones son irracionales
Ten presente que los trastornos obsesivos son considerados trastornos de ansiedad. Esto se debe al hecho de que se basa en una preocupación ansiosa por cuestiones irreales. Con todo, las obsesiones son tan fuertes y tan  inquietantes que puedes sentirte abrumado por ellas, creyendo que representan amenazas verdaderas, y llegando a preocuparte por el modo de protegerte a ti mismo y a los demás.

Se trata de adoptar una creencia nueva: tus preocupaciones obsesivas son muy exageradas. es sumamente difícil pensar racionalmente cuando se está aterrorizado. En nuestra terapia aprenderás que tus creencias son infundadas. Al reforzar esta perspectiva, cuando te enfrentes a tus obsesiones en un futuro estarás en mejores condiciones de responder a ellas de un modo nuevo.

III. Acepta tus obsesiones en lugar de resistirte a ellas
Este es el desafío más difícil.

Aún cuando necesites aceptar que tus obsesiones son irracionales, irreales, simultáneamente necesitas aceptar que las tienes.

Eres consciente de la intensidad con que intentas resistirte a tus obsesiones. Puesto que has experimentado el dolor psicológico de estancarte en tus obsesiones, llegarás a temerlas. Está demostrado que los intentos de resistir a los pensamientos normalmente aumentan la probabilidad de que éstos persistan. Es lo que se llama efecto paradójico.

Cuando más te resistes a tus obsesiones, más tiempo permanecerán estas en tu mente, regresando con mayor frecuencia. Es como si tus intentos por resolver tu problema en realidad lo empeorasen.

Tus obsesiones continuaran siendo fuertes en la medida en que sigas temiéndolas y combatiéndolas. Cuando dejes de resistirte, ya no persistirán.

La posición paradójica que debes asumir es: “con el objetivo de librarme de mis pensamientos obsesivos, estoy dispuesto a aceptarlos”. Toda vez que te adviertas obsesionándote, responde mediante la aceptación de que en realidad es eso lo que está sucediendo.

Aceptar tus preocupaciones requerirá que desarrolles una voz interior nueva y diferente para responderles. En lugar de decir: “no puedo permitirme comenzar a obsesionarse ahora, sería horrible”, asumes la posición: “es muy bueno para mí obsesionarme en éste preciso momento” “está bien tener este pensamiento”.

El aceptar las obsesiones mientras las consideras irracionales, no las disminuirá al instante. Si fuese tan fácil, tus síntomas nunca habrían llegado a ser tan arrolladores. Sin embargo este giro en tu actitud es el primer paso importante hacia tu recuperación.