Inteligencia Emocional

QUÉS ES LA INTELIGENCIA EMOCIONAL
Fueron Salovey y Mayer en 1990 quienes crearon este concepto, pero fue D. Goleman quien lo dio a conocer gracias a su famoso “bestseller” en 1995.

La  inteligencia emocional es la capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos, y la habilidad para manejarlos. Se puede organizar en cinco capacidades: conocer las emociones y sentimientos propios, manejarlos, reconocerlos, crear la propia motivación, y gestionar las relaciones.

Cuando estamos emocionalmente perturbados, solemos decir que «no podemos pensar bien» y permite explicar por qué la tensión emocional prolongada puede obstaculizar las facultades intelectuales.

Este concepto enfatiza el papel preponderante que ejercen las emociones dentro del funcionamiento psicológico de una persona cuando ésta se ve enfrentada a momentos difíciles y tareas importantes: los peligros, las pérdidas dolorosas, la persistencia hacia una meta a pesar de los fracasos, el enfrentar riesgos, los conflictos… En todas estas situaciones hay una implicación emocional que puede resultar en una acción que culmine de modo exitoso o bien interferir negativamente en el desempeño final. La emoción tiene un papel fundamental en la toma de decisiones, aunque después las racionalizamos para tranquilizarnos, porque nos han educado que hay que ser racionales.

¿SE PUEDE MEDIR LA IE?
Actualmente existen dos grandes modelos de IE:
• El de Habilidades
• El de Personalidad o mixto

El primero, centra el concepto en la solución eficaz de problemas emocionales. El segundo lo considera una mezcla de habilidades emocionales y rasgos de personalidad. Incluye conceptos como empatía, asertividad y optimismo.

Uno de los cuestionarios más conocidos es “EQ-i”, que mide diversas áreas de la IE pero ha sido criticado ya que depende del autoconcepto, la sinceridad y la deseabilidad social, lo que puede distorsionar el resultado.

A medio camino entre ambos modelos se encuentra el TMMS y su versión española (1999), de 24 ítems, con baremos para ambos sexos. Actualmente es el más utilizado en el ámbito académico español. Contiene 3 subescalas que miden Atención, Comprensión y Regulación de las emociones. La medición es útil siempre y cuando la acompañemos de una adecuada lectura y análisis de los resultados, encaminándonos hacia una correcta aplicación del concepto en las diversas áreas.

ÁMBITOS DE LA APLICACION DE LA IE
El concepto de la Inteligencia Emocional ya está integrado en la cultura popular. Su apli-cación en los distintos ámbitos está más limitada, por el momento. En la actualidad, se ha aplicado predominantemente en la escuela y en el ámbito laboral. Como cualquier concepto teórico, cuando se trata de pasar al terreno de lo práctico, la IE se encuentra con distintas dificultades, y el concepto queda matizado, limitando sus “competencias” desde las iniciales.

Esto quiere decir que, y en relación de lo que decíamos en la primera página sobre los modelos de IE, el de habilidades y el de carácter, la aplicación del concepto tendremos que atender a qué tipo de cualidades queremos trabajar. Bien las referidas a “características de la personalidad”, lo que podríamos relacionar con el carácter, o bien aquéllas que se relacionan con la habilidad de cada uno para identificar las emociones propias y ajenas, y manejarse adecuadamente. En la Educación, por ejemplo, nos pueden interesar determinadas cualidades como la solución de problemas, la flexibilidad, la independencia, el contraste con la realidad o el estado de ánimo que van a modular o potenciar el rendimiento académico de unos alumnos o que van a influir directamente en el ambiente del aula y, por tanto, en lo que los alumnos y el profesor puedan hacer en ella.

En lo laboral actúa de manera similar. Quizás en el entorno laboral nos interesen más características de tipo empático, relación interpersonal, autenticidad, espontaneidad, etc… Cualidades que también van a estar influidas por el clima laboral y por la cultura de la organización.

APLICACION DE LA IE EN EL TRABAJO
De manera algo más pormenorizada, en el trabajo se han hecho muchos trabajos sobre la IE, pensando que pueden complementar las distintas políticas laborales de las organizaciones. La vigilancia cada vez más estricta de las condiciones laborales, la evolución hacia modelos de trabajo más desarrollados y más respetuosos con el mundo emocional del trabajo y la constatación que los rendimientos mejoran a largo plazo en cuanto el clima laboral también mejora, abren la puerta a que paradigmas como el de la IE se vayan implementando.

En este sentido, se están buscando organizaciones que potencien valores relacionados con la IE, desde un punto de vista “mixto”, es decir, atendiendo a las habilidades de alguien emocionalmente inteligente como en cuanto al carácter propio de esta concep-tualización. Alcanzar este objetivo pasa por entender que lo que “facilita” la aparición de las distintas cualidades tiene que ver decisivamente con el ambiente. Es el espacio de trabajo el que posibilita que la comunicación fluya en él y buscaríamos un clima “resiliente”, concepto que integra diversas cualidades como la flexibilidad, la autenticidad, la espontaneidad, asertividad, sociabilidad, autonomía, liderazgo, etc…

EMOCIÓN Y NEUROFISIOLOGÍA
¿Dónde residen las emociones?
Al preguntarnos dónde residen las emociones en nuestro organismo parece indudable que lo hacen en dos zonas del cerebro que son el Sistema Límbico, que regula nuestro mundo emocional y el Sistema Nervioso Autónomo (SNA) que lo conecta con el resto del organismo.

El sistema límbico está formado por distintas áreas como son el hipotálamo, el hipocampo, la amígdala. El hipotálamo regula aspectos como el dolor, la sed y el hambre, el placer o la agresividad, además de ser el encargado de la regulación del SNA. Es desde el hipotálamo desde donde las emociones se convierten en respuestas del organismo, lo cual significa que regula cosas como el pulso, la presión sanguínea, la respiración, y la activación fisiológica en respuesta a circunstancias emocionales. Se dice que mantiene la homeostasis corporal. El hipocampo es una de las zonas más importantes de la memoria, tanto a largo como a corto plazo. La amígdala es la zona donde reside la agresividad y al estimularla se provoca ira y al inhibirla indiferencia.

La otra zona importante es el sistema nervioso autónomo que está compuesto por el sistema nervioso simpático y por el sistema nervioso parasimpático. El simpático prepara al cuerpo para la huida o la lucha, activando todos los elementos necesarios para la acción. Mientras que el parasimpático se encarga de todo lo necesario para preparar el cuerpo para las tareas digestivas. Tanto unas funciones como las otras se ponen en marcha ante situaciones con carga emocional.

El mundo de las emociones sigue así por caminos que cada vez se reconocen con más precisión aunque la complejidad de las emociones transciende a la neurología.

DOCUMENTALES PELICULAS
Obviamente, el cine es un recurso muy útil para acercarnos a la Inteligencia Emocional. Hemos seleccionado unas cuantas películas:

“La vida secreta de las palabras”, Isabel Coitex (2005): a través de la relación entre dos personas. Muestra las destrezas de la comunicación tanto verbal como no verbal entre ambos.

“Martín (Hache)”, Adolfo Aristarain (1997): La historia se basa en la vida de 4 personas que se comunican con altas dosis de emocionabilidad.

“Magnolias de acero”, Robert Harling (1989): Seis amigas muy dispares entre ellas se unen para apoyarse ante los problemas de cada una, dando rienda suelta a la comunicación de sus emociones para así mantener el espíritu fuerte. Esta película es un buen ejemplo de Inteligencia Emocional.

“El hombre bicentenario”, Chris Columbus (1999): Una historia que muestra la paradoja entre lo racional y lo emocional, el hacer y el sentir, el mundo rico y valioso con el mundo de las emociones y los sentimientos, haciendo una clara alusión a la Inteligencia Emocional.

“Todos están bien”, Kira Jones (2009): Un hombre viudo propone una barbacoa invitando a toda su familia y de da cuenta de que, como es propio de la sociedad moderna, la vida de cada uno no es tan maravillosa como se creía, y la exigencias no dan tregua para poder llamarse ni para tomarse un respiro.

LIBROS
Cómo mejorar tus habilidades sociales, E. Roca, Ed. ACDE. 2007
El arte de amar, E. Fromm, Ed. Paidós. 1959
El error de Descartes, A. Damasio, Ed. Crítica.1996
Inteligencia Emocional, D. Goleman, Ed. Kairós.1995
Inteligencia emocional en Psicología Clinica y Psicoterapia, U. Oberst, N. Liz-zeretti, Revista de psicoterapia vo. XV Nº60
La comunicación no verbal, F. Davis. Ed. Alianza. 1998
La practica de la inteligencia emocional, D. Goleman, Ed kairos, 1999
Los guiones que vivimos, C. Steiner, Ed. Kairós.1974
Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, S. Covey, Ed. Paidós. 1989