El tabaco y la dependencia que genera

El tabaco es una de las causas principales de morbilidad y mortalidad en todo el mundo.  En España se estima que mueren al año alrededor de 7 millones de personas, a causa del tabaco. Debido a ello, se han ido desarrollando, a lo largo de los años, diversas políticas destinadas a la prevención y abandono del consumo de tabaco, especialmente de concienciación de los problemas para la salud que este causa. Sin embargo, pese a existir un mayor conocimiento por parte de la población, el elevado consumo continua, especialmente entre los más jóvenes, y como consecuencia los diversos problemas que acarrea para la salud . 

 

Uno de los grandes problemas del consumo de tabaco es la dependencia que genera, tanto a nivel físico como psicológico. 

 

Desde la primera inhalación de nicotina, esta tarda únicamente siete segundos en producir sus efectos, a través de los cuales la persona fumadora se encuentra más hábil mentalmente, es decir siente que su capacidad de concentración aumenta, se siente más relajado y un estado de ánimo menos variable. Por lo que, el cerebro siente una excitación casi inmediata, produciendo un estado de placer que se quedará fijado en la memoria y que generará una necesidad en el cuerpo de volver a ser excitadas. Por otro lado, la persona que presenta una dependencia física al tabaco, sufrirá a su vez un síndrome de abstinencia ante la ausencia de consumo. Se presentarán síntomas conductuales (Conductas agresivas, impulsivas…), psicológicos  (irritabilidad, frustración…) y físicos (mareos, cefaleas…). 

 

La dependencia psicológica al consumo de tabaco, se produce una vez que la persona ya lo ha instaurado en su vida como un hábito y por lo tanto, genera determinadas asociaciones de diversas situaciones de su día a día con el consumo de tabaco. Habitualmente son las situaciones sociales las que más se asocian con este acto, como en las fiestas, en los bares o salir a fumar con los compañeros en el descanso del trabajo. Todo ello genera situaciones placenteras que hacen que la asociación sea mucho mayor, pues el refuerzo positivo que se consigue es potente. Tal es la adicción psicológica que esta problemática está incluida en el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM 5), lo cual deja claro que la adicción al tabaco no solamente concierne a lo físico sino que también supone un grave problema psicológico. 

 

Pero, ¿qué hacer cuando uno ya tiene una adicción? ¿Cúal es la mejor manera para dejarlo?

Debido al impacto que tiene el tabaco sobre la salud, se han desarrollado numerosos tratamientos dirigidos a ayudar a los consumidores a dejar este hábito. 

La investigación señala que, los tratamientos más efectivos son aquellos que incluyen un tratamiento farmacológico y psicológico, como se ha mencionado antes, el tabaco genera una adicción física y psicológica. 

Sin embargo, es importante señalar que no existe un único tratamiento que sea adecuado para todas las personas, sino que debido a las características personales, cada persona puede obtener mayor  beneficio de un tratamiento diferente. La adicción al tabaco, como todas las adicciones tiene un componente psicológico importante por lo que en muchas ocasiones la ayuda de un profesional facilita y asegura resultados a más largo plazo. 

Por último, señalar que el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, ha desarrollado una App para el móvil para dejar de fumar, la cual ha sido desarrollada por la Sociedad Española de Especialistas en Tabaquismo (SEDET). A través de la aplicación, se proporciona ayuda y consejos para dejar de fumar. Ayuda con los hábitos relacionados con fumar, con el autocontrol, el síndrome de abstinencia, contabiliza el ahorro semanal… Asimismo, existen en la actualidad tratamientos subvencionados por la sanidad pública para ayudar a dejar de fumar.