El afrontamiento de la muerte

QUÉ ES LA MUERTE
La muerte es uno de los acontecimientos más importantes y necesarios, sin ella no existiría la evolución necesaria que ha traído hasta donde estamos como especie. Sin embargo, la muerte es una de las etapas de la vida que más cuesta asumir y uno de los momentos más inquietantes de toda nuestra existencia.

A lo largo de la historia la muerte no ha tenido el mismo peso ni la vida la misma importancia. La capacidad de adaptación del ser humano a las distintas creencias que se han ido acumulando le ha permitido pasar por etapas que han culminado en la compleja comprensión de la vida y la muerte que tenemos en la actualidad. Sin embargo, gran parte de nuestra sociedad vive de espaldas a su propia muerte y al significado de esta. Esta paradoja, como tantas otras constitutivas de nuestro cotidiano, hace que no exista una sensación de progreso claro en este concepto.

Esta vez, dedicamos el Boletín al concepto de la muerte y a las implicaciones del mismo con el mundo emocional de las personas. Esperamos que su lectura resulte de ayuda para entender y para profundizar. Pensar sobre la muerte, al contrario de lo que se cree, nos puede ayudar a perder el miedo a la muerte o lo que es parecido, el miedo a la vida.

ESTOY TRISTE, ¿Necesito Psicoterapia?
Cuando afrontamos la muerte de un ser querido entramos de manera natural en una fase de duelo. Más adelante hablamos en profundidad del duelo. El duelo es un proceso natural que se produce sin necesidad de ayuda psiquiátrica o psicológica. Se habla de un proceso que dura 2 años, normalmente. La realidad es que cada duelo tiene una duración distinta y que no se pueden establecer plazos pero sí podemos darnos cuenta de cuándo alguien está enfermando a causa de un proceso de duelo, se denominan los “duelos blo-queados, complicados o patológicos” aquellos procesos en los que hay una persistencia “exagerada” en el tiempo de los síntomas o en los que se vive “como si no” se hubiera perdido a nadie en el caso de los duelos bloqueados, cuando existen conductas de riesgo excesivas o cuando la vida social, laboral o personal de la persona se detiene o se perjudica de manera ostensible.

En cualquiera de los casos, sea un duelo patológico o normal, no es infrecuente consultar al especialista para acompañarse o para escuchar a un experto en momentos tan complicados.

EL SUICIDIO, CLAVES Y ACTUALIZACIÓN
En contra de la creencia general, se presentan más muertes por suicidio que por homicidio, alrededor de un millón de personas mueren por suicidio cada año, lo que hace una tasa de mortalidad de 16 por cien mil habitantes o una muerte cada 40 segundos. Se ha estimado que en el mundo casi 1 millón de personas muere por suicidio (OMS, 2004).

La OMS calcula que el suicidio representa el 1,5% de los fallecimientos en todo el mundo, con especial prevalencia en los países menos desarrollados (Hawton y Van Heering, 2009).

Las cifras crecientes de los casos de suicidio consumado representan un grave problema de salud pública, estimándose que en lo que llevamos de siglo ya se han producido más de cinco millones de muertes por suicidio en el mundo. Según cálculos de la OMS (2005) los suicidios representaban el 1,8% de las muertes en el año 1998 y estimaban que para el año 2020 se incrementaría hasta el 2,4% (OMS, 2005). Por otro lado el 17% de las causas de muerte de origen traumático, sobrepasando el millón de casos al año en todo el mundo, cifra que se elevará a 1,53 millones de personas en el 2020 (Bertolote y Fleischmann, 2002).

Respecto al sexo, la tasa es doble en hombres que en las mujeres, aunque estas diferencias no son tan acentuadas en los países del Tercer Mundo (y en China, por ejemplo, se suicidan más mujeres que varones). Las tasas de suicidio de los hombres son superiores a las observadas en las mujeres. La frecuencia de suicidio entre varones es cuatro veces superior a las de las mujeres (Huergo y Ocio, 2009). En general, la diferencia entre los sexos en cuanto a las tasas de suicidio en los países asiáticoses más reducida que en otros lugares del mundo.

CUANDO LA MUERTE ES POR SUICIDIO
Obviamente, el suicidio es uno de los fenómenos más extremos a los que nos tenemos que enfrentar los clínicos y los familiares de las personas que optan por ese final para sus vidas. El “gesto suicida” y la “consumación del suicidio”, sea cual sea el resultado final, hacen pensar a todas las personas que están alrededor del suicida. A veces, puede que se trate de una desesperada llamada de atención. Otras, en el otro extremo, es la única salida para alguien que no toleramás sufrimiento, porque no ve salida — hay una desesperanza en el futu-ro — o porque no siente que pueda hacer nada para remediar su situa-ción — esto supone lo que llamamos la “indefensión aprendida” la expresión emocional de la impotencia.

Suele ser importante poder tener las vías de comunicación necesarias con la persona afectada para poder cuestionar cómo se encuentra en relación con la posibilidad de terminar con su vida. En cualquier caso, las personas que deciden suicidarse suelen encerrar su elección bajo llave y ocultarla a los demás. Cuando uno se siente muy mal cualquier decisión que venga a aliviar el sufrimiento puede ser difícil de cuestionar, pero quizás podamos ayudarle a encontrar otras soluciones a tan profunda desesperación.

EL DUELO Y SU AFRONTAMIENTO
Independientemente de cómo se producen las pérdidas, éstas representan un proceso de sufrimiento y de pesar difícil de afrontar.

El duelo tiene muchas manifestaciones y es importante recordar que la persona que está en duelo debe de poder llorar y penar por la pérdida de un ser querido. Para ello es esencial que se tome su tiempo y que obtenga de los demás el reconocimiento y el acompañamiento adecuados. Muchas personas se instalan en una situación extrema de “no sentir” o, en el otro extremo, en una “queja” perpetua como reacción a la pérdida pero es importante que, tras una primera reacción tengan la posibilidad de “contactar” con su vida y con el significado de la pérdida que ha sufrido, para poder “elaborar” el duelo, ir avanzando en algo muy individual como es el proceso de duelo.

A pesar de ser algo individual, se han descrito fases comunes en las personas que han perdido a alguien. Estas fases se suelen suceder de manera natural y es muy difícil establecer unos tiempos determinados.

Las fases del duelo son: La negación, la rabia, la negociación y la aceptación.

Cada duelo es distinto y dependerá del grado de cercanía de la persona o de la significación que tiene para cada uno.

Otro fenómeno asociado al duelo es que en la medida que no se afronta un duelo, corremos el riesgo de que éste se “enquiste” y reaparezca más adelante con motivo de otra pérdida o que se desplace a otros síntomas o a otros ámbitos de la vida (dificultades para trabajar o con la pareja, enfermedades físicas recurrentes, etc…)

DOCUMENTALES Y PELICULAS
A continuación, detallamos un listado de algunas películas acerca de la muerte que nos parecen interesantes:

PADRE O MADRE:
“The boys are back” (2009), Scott Hicks.
“Death at a fu-neral” (2007), Frank Oz.
“The savages” (2007), Tamara Jenkins.
“Two weeks” (2006), Steve Stockman.
“Big fish” (2004), Tim Burton.
“My girl” (1991), Howard Zieff.

PAREJA:
“Ghost” (1990), Jerry Zucker.
“Grace in gone” (2008), James C. Strouse.
“My life” (1993), Bruce Joel Rubin.
“Love story” (1971), Arthur Hiller.

HIJO:
“Rabbit hole” (2010), Cameron Mitchell.
“The greatest” (2009), Shana Festen.
“An unfinished life” (2005), Lasse Hallström.

HERMANO:
“Chalie St. Cloud” (2010), Burr Steers .
“The secret life of bees” (2008), Gina Prince-Bythewood.
Walk the line” (2006), James Mangold.
“Ray” (2004), Taylor Hackford.
“In America” (2002), Jim Sheridan.
“Little woman” (1994), Gillian Armstrong.

AMIGO:
“The bucket list” (2007), Rob Reiner.
“Wit” (2001), Emma Thompson.
“Philadelphia” (1993), Jonathan Demme.
“Midnight Cowboy” (1969), Johnn Schlesinger.

LIBROS
La muerte, un amanecer. Elisabeth Kübler-Ross
Cómo ayudar a los niños a afrontar la muerte de un ser querido. William C. Kroen
Cinco horas con Mario. Miguel Delibes
Pérdida, pena y duelo. Jorge L. Tizón
El camino de las lágrimas. Jorge Bucay