Asertividad y habilidades sociales

La forma de interaccionar con los demás puede convertirse en una fuente  de estrés en la vida. El entrenamiento asertivo permite reducir ese estrés, enseñando a defender los  derechos de cada uno sin agredir ni ser agredido. En definitiva, cuando se es una persona asertiva hay una  mayor relajación en las relaciones interpersonales.

El entrenamiento en asertividad y habilidades sociales permite identificar las emociones en ellos mismos y en los demás. Intentar comunicar y expresar emociones que no se sienten no es el camino apropiado, entre otras razones porque la propia expresión facial delata cuándo la emoción es genuina y cuándo no lo es.

Las habilidades sociales dotan a la persona que las posee de una mayor capacidad para lograr los objetivos que pretende, manteniendo su autoestima sin dañar la de las personas que le rodean. La asertividad es una forma de expresión consciente, clara  y directa; cuya finalidad es comunicar nuestras ideas y sentimientos sin la intención de  perjudicar a los demás. Las personas asertivas actúan desde la auto-confianza. Incluye expresión verbal y no verbal de sentimientos, actitudes, deseos y opiniones.

Asertividad y habilidades sociales

Los cuatro grupos de habilidades más comunes son:

a)      Habilidades emocionales → implican la capacidad de expresar correctamente las propias emociones, pero también la capacidad de identificar correctamente las  emociones de otros.

b)      Habilidades conductuales → conductas  verbales y no verbales.

c)      Habilidades perceptivas → es la correcta interpretación de la situaciones.

d)     Habilidades cognitivas →  es la capacidad de anticipar las consecuencias de determinadas acciones.

El aprendizaje de las habilidades sociales suele llevarse a cabo en grupo porque conlleva una serie de ventajas: el grupo es un lugar donde aprender a practicar las habilidades,  sirve de contexto de comparación social  y apoyo mutuo.