Artículo sobre el COVID-19 por Juan Luis Mendivil

En este momento en el que se ha decretado el Estado de Alarma, toda la población está obligatoriamente involucrada en una situación que nunca se había dado en la historia. Desde tadi queremos contribuir de alguna manera. Si bien es cierto que la dimensión más importante que se va a ver afectada es la Salud Física, también hay otras dimensiones, en las que nosotros podemos ayudar, que se verán afectadas.

Concretamente, la dimensión psicológica que en muchas ocasiones no se tiene en cuenta y que sin embargo puede ser crucial, tanto para el tratamiento como para la ayuda a que la propagación del virus sea lo más lenta posible. Atendiendo al ámbito psicológico es diferente que ocurre en una persona o en otra, o incluso si previamente padecía alguna patología mental que pueda influir o ser influida por esta situación en la que nos hallamos.

La capacidad adaptativa de cada uno va a ser puesta a prueba, ante las mismas circunstancias unas personas van a tomarse las cosas con la mayor tranquilidad y habrá quienes entren en pánico. Esto no corresponde a una patología psiquiátrica pero sí puede conducir a generar un gran desasosiego, actitudes y conductas que pueden desembocar en agrandar más el problema.

Nos podemos sentir ansiosos, con inquietud nerviosa, rumiando el pensamiento alrededor de lo que está pasando no sólo a nuestro alrededor sino en todo el mundo, mirándonos al ombligo por si tenemos alguno de los síntomas que nos puedan indicar que estamos infectados, no pudiendo distraernos con otra cosa que sean las noticias y comentarios en relación a la pandemia.  Esto lo podemos aderezar con actitudes de limpieza y comprobación de la limpieza que pueden llegar a ser obsesivoides en algunos casos. Si esto nos invade es fácil que incluso nos cueste dormirnos por no poder quitarnos el problema de encima.

A esto tenemos que añadir el obligado confinamiento al que nos vemos sometidos, la convivencia en muchas ocasiones es difícil, y en estas circunstancias es crucial poner un especial cuidado a que sea lo mejor posible. Desde luego no es buen momento para ponernos a discutir sobre antiguos problemas y probablemente es mejor limitarnos a mejorar la convivencia en este instante.

Son muchas horas las que vamos a dedicar en estos días a estar en casa y puede que se nos vayan agotando los recursos para ocupar el tiempo, dejándonos caer en emociones como el aburrimiento, el enfado, la tristeza y por tanto en un cúmulo de rumiaciones que nos pueden dificultar el manejo de esta situación.

Existen distintas actividades que pueden servirnos para romper los círculos viciosos que se nos crean en la cabeza cuando una preocupación nos ronda, y cuando digo actividades es porque si lo que se hace implica no sólo tener que pensar necesariamente en lo que sea, sino que además tiene que realizar alguna acción física, corporal o manual es mucho más fácil escapar de la rumiación de las ideas.

El ejercicio físico puede ser también un buen aliado para romper la rutina, aunque no estemos habituados el realizar alguna tabla de gimnasia, o hacer ejercicios estáticos, además de ser beneficioso para no seguir pensando en lo mismo es muy  recomendable, es muy tentador caer en el sedentarismo y quedarnos viendo continuadamente algo en la televisión o tragarnos varias series seguidas mientras que comemos algo pero sin embargo el resultado final es que podemos acabar mucho más tensos y abotargados que si procuramos hacer algo de ejercicio.

Conectar con otras personas e imponer no hablar del problema puede también ser un buen recurso para que nuestra cabeza se ocupe de otras cosas que no sean el problema que nos invade continuamente.

Las conexiones con internet también nos pueden ayudar para mediante juegos en común poder compartir con amigos y familiares momentos que se conviertan en entretenimiento con otras personas sin tener que salir de casa.

Muchas personas tienen aficiones bien establecidas y con las que cuanto tienen tiempo pueden aprovecharlo para realizarlas, pero muchas veces se han tenido aficiones que se han dejado de practicar, este puede ser un buen momento para retomarlas.

 

Aquí os dejamos algunos consejos para manejar esta situación de la mejor forma posible.

  • No alarmar sin necesidad a las personas que estén a su cargo que no puedan comprender correctamente la situación y obligarles a que cumplan adecuadamente las medidas propuestas
  • Mantener una rutina diaria de autohigiene y ejercicio.
  • Proponer actividades online que se puedan realizar con familiares y amistades.
  • Buscar pasatiempos que nos hagan sentir bien y establecer una rutina para llevarlos a cabo: leer, ver películas, retomar aficiones que no podíamos hacer por falta de tiempo…
  • Establece unos horarios fijos: a pesar de permanecer mucho tiempo en casa, es importante tener unas rutinas mínimas que nos ayuden con el manejo de las horas.
  • Mantener el contacto con familiares y amigos para evitar, en la medida de lo posible el estrés, el sentimiento de soledad, el aburrimiento y el enfado por el confinamiento.
  • Mantén la mente ocupada: realiza un listado de actividades que tenías pendientes y que ahora puedes realizar.

Respecto a los más pequeños, recuerda que hay que explicarles lo que está ocurriendo con un lenguaje sencillo y asequible y nunca ser catastrofista. Poder entender les va a ayudar y calmar, pero entender supone que los adultos nos esmeremos por dar una explicación a su medida limitando siempre la información que les ofrecemos a aquella que tiene consecuencias directamente sobre ellos.

Si eres población de riesgo, recuerda cumplir las medidas de prevención propuestas por las autoridades Sanitarias. No se trata de generar alarma sino de ser prudente con uno mismo y con los demás.

Si tienes síntomas, recuerda ponerte en contacto con las autoridades sanitarias y cumplir estrictamente sus indicaciones. Recuerda que ser prudentes sin generar alarma es una de las claves para manejar esta situación adecuadamente.

 

Juan Luis Mendivil

Director Médico del Centro tadi