La importancia del autocuidado

En los tiempos en los que vivimos, la prisa, la dificultad de parar, el trabajo, las obligaciones, los deberes, nos dejan poco tiempo para conectar. Para conectar con uno mismo y con las propias necesidades.

Y es que, nos centramos tanto en cumplir nuestros deberes con los demás, que nos olvidamos de que nosotros mismos somos la persona con la que vamos a convivir el resto de nuestras vidas. Así que… es tan importante cumplir con nuestras obligaciones como cumplir con nuestros deseos y necesidades.

El cuidado, es decir, cuidar y ser cuidado, es una necesidad humana imprescindible para el desarrollo de las personas, el mantenimiento de la salud física y mental. Por lo que el hecho de cuidarnos se convierte en derecho y el deber a la vez.

Cuando uno se olvida de sí mismo durante mucho tiempo, las consecuencias se acaban notando a nivel físico, señal de que nos estamos sometiendo a un nivel de estrés durante mucho tiempo. Algunas de las señales que nos pueden dar la alarma son:

-Dolores de cabeza, de espalda, o musculares.

-Náuseas, diarreas, gases.

-Hormigueos, espasmos musculares, debilidad, cansancio.

-Palpitaciones, sensación de ahogo.

Pero… ¿Qué es esto del autocuidado?

El autocuidado no deja de ser lo que denominamos muchas veces “hábitos de vida”. Es decir, el conjunto de acciones que realizamos en torno a nuestro cuidado personal. Nuestros hábitos acaban condicionando nuestro estado físico, mental y emocional.

Aquí os traemos algunas de las técnicas que nos ayudarán a reincorporar hábitos saludables en nuestra rutina diaria:

  • Trata de tener al menos una vez a la semana un detalle contigo mismo/a. No esperes a que los demás lo hagan por ti, ¡tu te conoces mejor que nadie!.
  • Introducir una dieta sana y equilibrada basada en el consumo de frutas, hortalizas y verduras; harinas y cereales integrales; proteínas vegetales, principalmente; evitar los dulces y procesados.
  • Beber diariamente 1,5 litros de agua aproximadamente.
  • Eliminar el consumo de tabaco, alcohol y otras sustancias tóxicas.
  • Realizar ejercicio físico regular y moderado: caminar, nadar, ir en bici, practicar yoga, etc.
  • Dormir una media de 6-8h al día, asegurándonos que nos proporcione el descanso necesario, estableciendo una adecuada higiene de sueño (evitar pantallas antes de acostarse, evitar el consumo de cafeína o bebidas que activan antes de acostarnos, disponer de una rutina que nos predisponga a descansar…).
  • Mantener una buena higiene personal: ducha habitual, ropa limpia, higiene bucal, etc.
  • Practicar técnicas de relajación y visualización; bailar; baños relajantes; escuchar música tranquila; pintar; leer; etc.
  • Disponer de una buena red social. Mantener el contacto con nuestras amistades y familiares de tal forma que siempre podamos recurrir a ellos cuando necesitemos desconectar.
  • Dedicar tiempo a nuestros gustos personales y realizar actividades que los satisfagan. Si aún no los tenemos claros dedicar un tiempo a redescubrirnos.
  • Equilibrar el tiempo que dedicamos a los demás y el que nos dedicamos a nosotros mismos.

 

Es posible que algunas de estas ya las tengas incorporadas en tus rutinas diarias. No trates de poner todas en práctica a la vez, elige una, y hasta que no se haya normalizado en tu vida no te propongas introducir nuevas. De esta forma te resultará más sencillo ir adaptándote a los nuevos cambios.